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Normativa
DESC <
Instrumentos
que consagran
Derechos Económicos, Sociales Y Culturales
en
el proceso de integración del MERCOSUR
4. CONCLUSIONES.
Luego
de haber relevado de manera selectiva las normas MERCOSUR
que en forma explícita o implícita reconocen
y garantizan el ejercicio de derechos económicos, sociales
y culturales de los ciudadanos de la región, cabe advertir
que el proceso de integración en el que estamos inmersos
denota importantes limitaciones a su vez que avances significativos
que no podemos desconocer.
Con
la intención de identificar en una apretada síntesis
las principales debilidades que se advierten en el MERCOSUR,
podemos señalar:
> La existencia de un proceso más declarativo
que real en cuanto al logro de resultados concretos.
> La reincidencia de conflictos comerciales entre los Estados
Partes que impiden la consolidación de una concepción
integradora y una visión muy positiva del proceso.
> En muchos casos, la falta de realismo en la fijación
de metas y el logro de objetivos trazados ha derivado en la
necesidad de adecuación y revisión periódica
del proceso de integración.
> La marcada debilidad institucional que dificulta el estricto
cumplimiento de los compromisos asumidos por los Estados Partes.
Pero
aún partiendo de las dificultades que limitan el proceso
de concreción y fortalecimiento de las estructuras
subregionales de integración, especialmente en cuanto
a su dimensión social, muchos son los factores que
alientan a continuar por el camino de la construcción
colectiva de un mercado común.
En
primer término la integración subregional se
presenta como una alternativa válida, o más
bien como una respuesta inevitable, frente a las exigencias
del contexto internacional que demanda la negociación
de actores cada vez más fuertes y en muchos casos,
el relacionamiento entre bloques poderosos de países
o instituciones.
En
segundo lugar, en el MERCOSUR se advierte una renovada voluntad
política de fortalecer la dimensión social de
la integración en tanto se ha constatado que el mero
crecimiento económico que pudiera derivar de un mercado
ampliado no genera mayor justicia social ni mejor calidad
de vida a los habitantes de los Estados Partes.
En
tercer término, el papel que han comenzado a jugar
tanto los trabajadores como los empleadores y la sociedad
civil en general en la profundización de los aspectos
sociales de los procesos de integración subregional,
parece alentar una visión más democrática
del espacio comunitario.
 

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