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Normativa
DESC <
Instrumentos
que consagran
Derechos Económicos, Sociales Y Culturales
en
el proceso de integración del MERCOSUR
ANEXO II
FORO
CONSULTIVO ECONÓMICO Y SOCIAL
RECOMENDACIÓN
N° 5/97
"POLITICAS DE PROMOCION DEL EMPLEO"
Recomendación
Adoptada con el N° 5/97 en la IV Reunión Plenaria
del Foro Consultivo Económico-Social del MERCOSUR,
en Montevideo, los días 4 y 5 de setiembre de 1997.
VISTO:
El Protocolo de Ouro Preto y el Reglamento Interno del Foro
Consultivo Económico-Social homologado por la RES.
68/96 del Grupo Mercado Común.
EL
FORO CONSULTIVO ECONOMICO - SOCIAL DEL MERCOSUR,
RECOMIENDA:
La generación de empleos exige aunar esfuerzos de los
agentes privados y del Estado, éstos últimos
a través de las políticas públicas, en
el marco de una estrategia global y coordinada. Se necesitará
que cada parte se comprometa con la solución del problema
y obre en consecuencia.
El
proceso de integración en curso ha acelerado la adopción
de nuevas tecnologías, pues las mismas son factor de
crecimiento de la productividad y competitividad, pero, al
mismo tiempo, influyen en la naturaleza y organización
del trabajo, en la calificación de los trabajadores
y en una nueva distribución del empleo, elevando la
participación de trabajadores altamente calificados
en detrimento de otros trabajadores menos calificados. En
este sentido, los miembros del FCES han asumido el compromiso
de analizar el impacto de las nuevas tecnologías al
interior de las empresas.
Es
necesario crear consenso sobre la importancia del aumento
de la productividad para promover un proceso de aprendizaje
acerca de la aplicación de las mejores prácticas
y la difusión de las nuevas tecnologías. En
este contexto se hace necesario que los trabajadores no se
limiten a la realización de tareas prescritas y tengan
más capacidad de iniciativa y de desempeño.
En
tal sentido se deberán desarrollar métodos educativos
y pedagógicos que fomenten la iniciativa, la creatividad
y la responsabilidad de los jóvenes, y así prepararlos
para las nuevas condiciones de trabajo que enfrentarán.
El
cambio tecnológico se dificulta sin el acompañamiento
e incluso la anticipación, de cambios en los sistemas
educativos y de capacitación, para poder satisfacer
la demanda de una mano de obra mejor entrenada y más
adecuada. Es necesario desarrollar el dictado de cursos más
flexibles, tanto dentro de las empresas como en el sistema
de educación superior. La educación secundaria
y terciaria deben ser complementadas por cursos de especialización
para adultos a lo largo de la vida de trabajo, a veces en
la empresa, a veces en las instituciones educativas y a veces
en cursos combinados. Los docentes requerirán con frecuencia
un reentrenamiento. Se deberán desarrollar métodos
educativos y pedagógicos que fomenten la iniciativa,
la creatividad y la responsabilidad de los jóvenes,
y así prepararlos mejor para las nuevas condiciones
de trabajo que enfrentarán. Dichos esfuerzos implican
grandes costos. Los métodos de financiación,
en especial los incentivos fiscales a las empresas para este
fin deben ser especialmente considerados.
Es
imprescindible la introducción de nuevas tecnologías,
pero ello provoca transformaciones que deben ser analizadas
por las partes para evitar conflictos. En este sentido hay
que facilitar la cooperación de empresarios y trabajadores
a nivel de empresa a través de sus representantes.
Del
mismo modo es necesario modernizar los sistemas de empleo
adaptando las condiciones de trabajo a la nueva realidad económica
adecuándolos a la misma. Estos cambios deberán
realizarse contemplando los intereses de las partes, lo cual
requiere un marco institucional adecuado para el fomento de
la negociación colectiva.
Debe
destacarse que dadas las condiciones adecuadas a través
de las políticas públicas y la franca colaboración
de los trabajadores, la principal responsabilidad para la
creación de empleos recae en el sector empresario,
pues es éste en definitiva el que debe invertir y crear
empleo.
Al
mismo tiempo de asumir este compromiso, el Foro Consultivo
Económico-Social entiende que es imprescindible, por
parte de los Estados miembros del MERCOSUR, la elaboración
y concreción de políticas públicas que
promuevan directa o indirectamente el empleo, para lo cual
EL
FORO CONSULTIVO ECONOMICO-SOCIAL DEL MERCOSUR,
RECOMIENDA:
l. Necesidad de lograr importantes niveles de crecimiento
en forma sostenida.
Existe
una relación directa entre el nivel de actividad y
el de empleo. Una economía que no crece, inevitablemente,
tendrá menos trabajo y la tasa de desempleo crecerá.
De ahí la importancia de generar las condiciones y
adoptar las políticas que permitan el crecimiento de
la actividad económica. Por otro lado, deben defenderse
las producciones nacionales frente a importaciones de fuera
de la región basadas en dumping y prácticas
desleales de comercio.
Pero
el crecimiento, por sí mismo, no basta. Es necesario
que ese nivel de crecimiento tenga dos características:
que sea importante y que sea sostenido. Que sea importante,
porque existen experiencias que muestran, sin dejar lugar
a dudas, que aún con crecimiento económico,
los puestos de trabajo no aumentan e incluso pueden reducirse.
Lo ocurrido en América Latina en 1996 es un ejemplo
claro de ello: la producción creció un 3% y,
en ese mismo año, la desocupación también
creció.
Este
hecho tiene una explicación. En muchas empresas el
mayor nivel de actividad va acompañado de inversión
e introducción de nuevas tecnologías ahorradoras
de mano de obra, en cuyo caso se puede aumentar la producción
con menor cantidad de trabajadores. Por esto mismo es necesario
que la tasa de crecimiento supere el umbral en que se puede
alcanzar ese nivel de producción con los mismos puestos
de trabajo, y genere puestos nuevos y para ello debe realizarse
un análisis profundo de los factores que dificultan
la dinámica de los sectores productivos, así
como la identificación de los empleos que se generarían
con la proyección de la producción hacia los
mercados externos.
La
segunda condición es que ese crecimiento debe ser sostenido,
pues las inversiones son resultado de una planificación
de largo aliento, con horizontes temporales largos, que necesariamente
deben basarse no en una situación coyuntural, sino
en condiciones que demuestren que el crecimiento del nivel
de actividad es una tendencia clara y duradera.
2.
Necesidad de elevar los niveles de inversión
Como
se dijo anteriormente, los países del MERCOSUR, aumentaron
su integración a la economía mundial más
por las importaciones que por las exportaciones. A este hecho
contribuyen dos factores, por un lado que el nivel de productividad
y competitividad es, para muchos productos nacionales, inferior
al de los otros países que destinan su producción
a los mercados internacionales y, en segundo lugar, que en
la estructura de producción de nuestras economías,
predominan productos cuyos mercados internacionales no son
dinámicos, sino que están en decadencia. Transformaciones
productivas de esta magnitud implican procesos de largo plazo,
que en nuestros países suelen encontrar dificultades
de financiamiento, por lo cual, puede necesitarse una política
crediticia, asociada al logro de objetivos precisos.
Este
hecho, sumado a la modificación de las condiciones
de la actividad de cada país que implica la construcción
del MERCOSUR -y los procesos de integración, en general-
determina que se debe asumir la necesidad del crecimiento
de la productividad, base central de una competitividad genuina,
en forma paralela a una reconversión productiva. Esta
transformación necesariamente implica que en cada uno
de los países habrá sectores económicos
que decaerán, simultáneamente con otros que
tendrán crecimiento.
Lograr
estos objetivos no es posible sin nuevas inversiones. Estas
deben abarcar al conjunto de la economía e incluir
el sector público y el privado. A pesar de que el sector
público se ha contraído en la región,
existen empresas públicas eficientes que son fundamentales
para la mejora de la infraestructura básica. En éstas
y en todo el sector privado, es necesario que se produzcan
inversiones nuevas orientadas a mejorar el perfil productivo
y la productividad, base genuina para mejorar la competitividad
y la generación de empleos, dentro del concepto de
Desarrollo Sustentable. Esto implica necesariamente la renovación
tecnológica. Son necesarios una política de
desarrollo científico-tecnológico y la complementación
productiva y tecnológica a nivel de la región.
La inversión y la generación de las condiciones
para que la misma se realice son, entonces, requisitos imprescindibles
de una política de promoción de empleos. En
este último aspecto podrían otorgarse estímulos
a las empresas que generen empleos.
Se
requieren innovaciones sociales para que las mejoras tecnológicamente
inducidas en la productividad se traduzcan en mayor cantidad
de empleos. Un objetivo de las políticas públicas
debe ser inducir la creación de "una sociedad
activa", en la cual todos sus miembros estén preparados
para realizar un aporte útil a la vida económica
y social del conjunto. Las nuevas tecnologías podrían
contribuir a la realización de este objetivo.
Los
países del MERCOSUR necesitan una mayor asistencia
de los países altamente industrializados en materia
de cooperación tecnológica y transferencia de
conocimientos, para que se pueda aumentar el capital humano
y la infraestructura social, y así participar en un
equilibrado desarrollo económico mundial.
3. Necesidad de asegurar los equilibrios macroeconómicos
básicos y la seguridad y certeza jurídicas
Generar condiciones para que se verifique un aumento de la
inversión, particularmente en el sector privado, implica
generar un clima propicio. Solo en determinadas condiciones
el inversor privado decide realizar inversiones. Forman parte
de estas condiciones: la existencia de equilibrios macroeconómicos
en las variables centrales, seguridad y certeza jurídicas,
así como la estabilidad de las reglas de juego, nacionales
y regionales. En cuanto a este último aspecto, es importante
que el MERCOSUR profundice el nivel de los acuerdos y que
éstos sean respetados por todos los países miembros.
Un régimen de consultas entre los países miembros,
previo a la adopción de medidas que pueden afectar
las corrientes comerciales y de inversión, puede ser
un mecanismo que evite divergencias y aumente la estabilidad
económica y sus reglas en cada uno de los países.
Desde
el inicio del proceso de integración ha resultado claro
que en las corrientes comerciales y de inversión influyen
no solamente los aspectos directamente comerciales, que son
la parte central de los acuerdos actuales. Variables financieras
y políticas de promoción de diverso tipo, influyen
en la radicación de capitales en cada país y
en las corrientes comerciales internas y externas. Debería
aumentarse el ahorro público y privado dando igual
tratamiento al inversor nacional y extranjero. Asimismo desarrollar
esfuerzos para reducir la carga tributaria y hacerla compatible
con la competencia globalizada.
Sin
limitar las soberanías nacionales más de lo
que se deduce de los acuerdos, se constata que decisiones
nacionales en aspectos no comerciales cambian reglas de juego
y pueden afectar intereses de los otros países, generando
inestabilidad en el proceso de integración. De ahí
que profundizar los acuerdos, respetar las decisiones adoptadas
y generar ámbitos de consulta y diálogo toda
vez que un país adopte decisiones nacionales que pueden
afectar directa o indirectamente las reglas de juego, puede
ser una importante contribución al proceso de integración.
Para
dar mayor seguridad a los acuerdos las medidas adoptadas por
los países en forma individual -que alteren directa
o indirectamente los acuerdos existentes- deberían
ser objeto de consulta entre los gobiernos y con los sectores
privados (presentes en el I~CES) y entre los aspectos a considerar
debe incluirse su impacto en los mercados de trabajo.
4. Necesidad de priorizar la educación y la formación
profesional
En
el momento de transformación comercial, productiva,
tecnológica que vivimos lo normal es enfrentar problemas
nuevos. De ahí que cumplir cada función exija,
actualmente, más que un cúmulo de conocimientos,
ser creativo y tener capacidad de enfrentar situaciones no
previstas.
La
educación y formación deben ser consideradas
como factores de promoción social y realización
personal. Es necesario un sistema educativo orientado a la
formación de capacidades más que a la transmisión
de conocimiento concretos, aunque éstos son imprescindibles.
Es preciso fomentar y actualizar los sistemas educativos primarios
y básicos para superar él analfabetismo que
todavía existe en el MERCOSUR, así como los
niveles medios y universitarios públicos. También
deberán establecerse políticas públicas
que contemplen los sistemas privados, incluida la formación
a nivel de la empresa.
Esta
no es una exigencia exclusiva del ámbito oficial sino
también del sector privado, incluidas las empresas.
Es necesario que las empresas tengan en cuenta la importancia
de la formación profesional de sus trabajadores, para
lo cual son necesarios incentivos de la política educativa.
La elaboración de programas específicos de formación
y recalificación profesional debe tener en cuenta los
estudios y diagnósticos sectoriales que están
siendo promovidos desde los organismos competentes del MERCOSUR.
Por
otro lado, la reconversión económica y la introducción
de nuevas tecnologías plantean una problemática
especial, la necesidad de trabajadores con nuevas capacidades.
Esto significa que es necesaria la formación profesional
para que desempeñen las nuevas funciones y la recapacitación
de los trabajadores de los sectores en decadencia, a fin de
prepararlos para ocupar una nueva actividad en los sectores
en los que el crecimiento crea puestos de trabajo. La capacitación
también debería abarcar a los mandos medios,
gerenciales y de dirección.
Esta
tarea debe ser asumida por la educación pública
y la privada y organismos bipartitos o tripartitos que, con
participación directa de representantes de Organizaciones
de empresarios y trabajadores, pueden jugar un importante
papel en la definición de las orientaciones y los incentivos.
También
se necesitan, en este terreno, políticas de ayuda al
desempleado, teniendo especialmente en cuenta la importancia
de la capacitación para la reinserción laboral,
así como promover los sistemas de información
relativos a la demanda y oferta de trabajo, los sistemas de
formación y los ser vicios de colocación.
5.
Necesidad de políticas de salud y seguridad social
La
salud y la seguridad social deberán ser consistentes
con las políticas de promoción de empleo y en
su desarrollo deberán alentarse la cooperación
de los actores sociales. En cuanto a la protección
de la salud y la seguridad en el trabajo serán establecidas
a través de políticas laborales públicas
así como de negociaciones colectivas.
6. Necesidad de atender a sectores y grupos específicos
Aunque
para promover la generación de empleos hay una problemática
general que afecta al conjunto de la economía, existe,
también una problemática específica de
sectores concretos, que requiere políticas específicas.
Estas políticas exigen un análisis de la realidad
desagregada en función de diferentes criterios. A continuación
se analizarán algunos de estos desgloses.
6.1. Los sectores económicos
La
reconversión productiva determina crecimiento de unos
sectores y decadencia de otros. Esto exige la elaboración
de políticas específicas que faciliten el tránsito
de capitales y trabajadores de unos sectores a otros, de forma
de minimizar el costo de las empresas y los trabajadores de
los sectores en declive y promover el crecimiento de los sectores
con mayores Oportunidades competitivas, preparando a los trabajadores
en las habilidades requeridas por estos sectores.
Es
necesario aunar esfuerzos de los cuatro países para
incrementar el flujo turístico intrarregional, atrayendo
turistas de otras procedencias, brindando facilidades en el
transporte, hospedaje y recreación, creando, por ejemplo,
el MERCOSURPASS para mayor confort y economía de los
participantes.
Debería tenerse un cuidado especial en que estos sistemas
de promoción no impliquen la vuelta a un sistema de
promoción sin limites y sin tiempo, como el existente
en décadas pasadas, propio del modelo sustitutivo en
crisis. Es necesario que todos los incentivos estén
limitados en el tiempo y condicionados al logro de objetivos
concretos. El control de estas condiciones es un gran desafío
de los Estados, que podrían recurrir a figuras novedosas,
aplicadas ya en varios países, en las que se combinan
funciones públicas con el régimen legal privado.
6.2. Las pequeñas y medianas empresas
Aunque
los problemas generales analizados en los puntos anteriores
afectan a todas las empresas, lo hacen en forma diferente
según el tamaño de las n1ismas. A su vez la
generación de empleo en las empresas grandes y en las
pequeñas, además de un marco de estabilidad
macroeconómica común, requiere políticas
específicas. Debe tenerse en cuenta que las grandes
empresas tienen mayores niveles de productividad, disponen
de un superior capital para renovar sus equipos y pueden enfrentar,
con mejores posibilidades, una expansión internacional,
que amplíe la limitación de los mercados internos.
Las
pequeñas y medianas empresas (PYMES), en cambio, tienen
menores posibilidades de afirmarse en el mercado, lo que explica
el hecho que al mismo tiempo que son muchas las que se crean,
también son muchas las que desaparecen. Sin embargo,
el capital necesario para generar puestos de trabajo en PYMES
es muy inferior al necesario en una gran empresa. En condiciones
en que el empleo público se contrae en todos los países
del MERCOSUR (salvo Paraguay) y la industria manufacturera
expulsa trabajadores, el empleo en las PYMES crece su participación
en la estructura de empleo, ocupando a mayor cantidad de trabajadores.
Considerando
la escasez de capital existente en todos los países,
la promoción de PYMES y las políticas orientadas
al crecimiento de su productividad, a través de su
mayor eficiencia, y de su vinculo al sector dinámico
de la economía, puede ser una importante contribución
a la generación de puestos de trabajo. Sistemas de
créditos promociona les pueden permitir que mejoren
su equipamiento. Políticas de asistencia técnica
y sistemas de capacitación (algunos ya existentes en
varios países), pueden contribuir a su funcionamiento
más eficiente, todo lo cual contribuye al crecimiento
de su productividad y a su afirmación en los mercados.
Los
países del MERCOSUR deben priorizar nuevas inversiones
que tengan efecto multiplicador sobre el nivel de empleo.
La pequeña empresa rural, por sus fuertes componentes
socioeconómicos debe ser apoyada para evitar el desempleo
y la despoblación rural.
6.3. Grupos poblacionales especialmente afectados
El
desempleo, la dificultad de inserción laboral y de
movilidad de un sector a otro no son iguales para los distintos
grupos poblacionales.
Existen
estudios que muestran con claridad la mayor dificultad de
los jóvenes, las mujeres y los discapacitados de insertarse
y mantenerse en el mercado laboral lo que determina que sus
tasas de desocupación específicas sean superiores
a la media de la población.
Son
necesarias políticas específicamente dirigidas
a mejorar su inserción laboral para atenuar su situación.
Debe tenerse cuidado que las mismas no perjudiquen el de otro
sector social, ni se utilicen con otros fines. También
son necesarios programas específicos para ocupar trabajadores
de poca calificación, por ejemplo, en la construcción
vial, en infraestructura, saneamiento básico, servicios
con aplicación de mano de obra intensiva, etc.
Trabajadores
de edad avanzada y de poca calificación, seguramente
tendrán dificultades crecientes de encontrar trabajo,
problema que se agravará dado que algunos sistemas
de seguridad social amplían la edad laboral necesaria
para acceder a los derechos jubilatorios. También este
sector necesita políticas especificas de recalificación
para facilitar su tránsito laboral hacia nuevas profesiones
más requeridas.
Es
necesaria también la coordinación de actividades
relativas a corrientes migratorias por medio de un diálogo
efectivo entre los países emisores y receptores de
migraciones
6.4. Las regiones sumergidas
Cada
uno de los países del MERCOSUR tiene heterogeneidades
regionales internas. Es decir regiones de mayor y de menor
desarrollo económico y social relativo. En general
las variables económicas y sociales tienen un rango
inferior en las regiones de menor desarrollo relativo. La
no atención de esta problemática puede derivar
en el vaciamiento de regiones al trasladarse la población
hacia regiones con mayores oportunidades laborales.
Es
necesaria la atención de estas problemáticas
regionales y elaborar políticas de promoción
de actividades económicas en regiones de menor desarrollo
relativo, de forma de contribuir a una mayor homogeneidad
nacional y del conjunto del MERCOSUR.
Mientras
no se llegue a articular una política común
del MERCOSUR de promoción de regiones de menor desarrollo
relativo, deberán articularse reglas comunes que hagan
que las regiones postergadas de distintos o de los mismos
países no compitan entre sí mediante el ofrecimiento
de estímulos fiscales o financieros a la radicación
de inversión extranjera directa, que beneficiará
a ésta en desmedro del empleo global en el espacio
económico MERCOSUR.
Hay
que tener en cuenta que las nuevas tecnologías también
ofrecen la posibilidad de desarrollar actividades económicas
más descentralizadas, al reducir los costos de información
y comunicación. Este hecho debería ser tenido
en cuenta en el diseño de políticas de desarrollo
regional.
Se
deben diseñar políticas que alienten la creación
de "racimos" de actividades competitivas (clusters)
que permitan desarrollar y aprovechar las diversidades regionales
del MERCOSUR.
7. Necesidad de fortalecer la Inspección del Trabajo
El
cumplimiento de las normas laborales y la lucha contra el
fraude laboral son requisitos irrenunciables de todo estado
de Derecho que demanda la corresponsabilidad de los empleadores,
los sindicatos y los gobiernos.
Los
gobiernos deberán comprometerse a fortalecer las Inspecciones
de Trabajo, dotándolas con el personal calificado así
como los recursos materiales necesarios para asumir sus cometidos.
8. Necesidad de uniformizar las estadísticas y actualizar
cl análisis de los mercados laborales
Las
estadísticas laborales de los distintos países
no son elaboradas con criterios comunes por lo que la comparación
entre los mismos y su agregación tiene dificultades.
En necesario ratificar la necesidad ya constatada en otras
instancias del MERCOSUR de uniformizar las definiciones y
las estadísticas.
Asimismo
se ratifica la necesidad de realizar un análisis permanente
de los mercados laborales de los países del MERCOSUR,
para mantener actualizado y profundizar el estudio de los
problemas laborales. En este sentido, el Observatorio de Mercado
de Trabajo que se está implementando a nivel regional
constituye una de las vías para lograr este objetivo.
La
creación del referido Observatorio puede ser un instrumento
importante para la atención y búsqueda de solución
a los problemas del desempleo y para la implementación
de políticas de generación de empleo, sea a
niveles sectoriales, sea a niveles regionales.
9. Desarrollo con justicia social
Anteriormente
se mencionaron algunas situaciones de desequilibrios sectoriales,
regionales, poblacionales, pero referidas básicamente
a la problemática del empleo. Sin embargo no debe limitarse
a ese aspecto. La estabilidad económica, que requiere
el proceso de crecimiento, de inversión y la generación
de empleo necesidad también equilibrios sociales, es
decir, desarrollo con justicia social. Difícilmente
sea estable un proceso que los sectores sociales no perciban
como justo por implicar elevado nivel de desigualdad social.
El
desarrollo con justicia social es un requisito para la estabilidad
general que exige la construcción de un nuevo modelo
de desarrollo que haga más competitiva las producciones
nacionales, que permitan su modernización tecnológica,
su expansión a los mercados externos y generen empleo.
Por
otro lado no debe perderse de vista que una parte importante
de la producción nacional es destinada a los mercados
internos. En momentos en que se produce un crecimiento en
la competitividad, un crecimiento de los mercados internos
puede ser una contribución a la expansión de
la actividad económica.
10. Profundización del tema
Teniendo
en cuenta que la cuestión del empleo involucra una
compleja gama de áreas y definiciones micro y macroestructurales,
así como decisiones de políticas de mayor ámbito,
es importante destacar, que la presente Recomendación
plantea cuestiones preliminares y básicas para la profundización
del debate, constituyendo una primera aproximación
del FCES en la consideración por iniciativa propia
de esta temática de tanta actualidad y trascendencia.
En
virtud de ello, se sugiere que el GMC convoque a una reunión
conjunta con representantes del FCES y los Coordinadores del
SGT10 (Relaciones Laborales, Empleo y Seguridad Social) así
como a los principales ámbitos de tratamiento directo
e indirecto de la cuestión del empleo.
 

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